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Cómo saber tu tipo de piel en 3 pasos

A continuación te mostramos cómo saber cuál es tu tipo de piel en 3 pasos y consejos para cuidarla y mimarla como se merece.

A menudo nos vemos bombardeados con miles de mensajes de publicidad acerca de nuevos tratamientos, ingredientes novedosos o fórmulas que nos prometen un rejuvenecimiento prácticamente instantáneo.

Sin embargo, empezar a comprar sin saber exactamente qué efectos va a tener dicho ingrediente o fórmula sobre ti es un error, porque los beneficios que puedes obtener pueden verse truncados porque tu piel no acepta bien ese componente.

Existen diferentes tipos de piel, cada una con sus necesidades particulares y cuidados que deben respetarse si queremos una tez suave, limpia e hidratada. Y aquí viene el gran problema de la mayoría de las personas: no saben qué tipo de piel es la suya, o bien desconocen cómo deben actuar en base a ese tipo. 

Pero tú estás aquí para ver en solo 3 pasos qué tipo de piel es la tuya y así podrás después elegir sabiamente el tratamiento que más te conviene. Solo tienes que seguir los pasos, escoger una de las opciones y descubrirás tu tipo de piel enseguida.

¡Presta atención!

saber tipo de piel

Primer paso: limpieza básica

Es simple: solo tienes que lavarte la cara con agua y lo más importante: no aplicar ningún producto.

¿Por qué? Porque tanto si aplicas jabón, exfoliante o limpiador explícito, estás condicionando ya a la piel a tener una determinada condición.

Si no la lavas más que con agua, tu piel estará en pleno estado natural sin ningún tipo de truco. Con lo cual, en cuanto se seque empezará a actuar conforme lo haría sin ningún tipo de tratamiento. Diríamos que la dejaríamos en un estado de “al desnudo”.

Quédate aquí y no apliques nada, que vamos al segundo paso.

Segundo paso: mírate al espejo

Aquí viene el paso más importante. Ya tenemos el rostro limpio solo con agua y no hemos aplicado ningún producto. Por tanto, nuestra piel empezará a tener ciertas reacciones por sí sola debido a que no la hemos ayudado a luchar contra ciertos factores que afectan a su bienestar.

Así que ahora ve y mírate al espejo. ¿Qué ves?

  1. Brillos de forma genérica, como si te hubieras aplicado iluminador en varias zonas de la cara sin querer. 
  2. Tu frente tiene líneas de expresión muy marcadas y tienes descamada la barbilla y las mejillas. Además, tu rostro luce apagado.
  3. Poros muy marcados y muchos puntos negros en la nariz. Sin embargo, también tienes rojeces en las mejillas y brillos en la frente.

Tercer paso: toca tu piel

Obviamente, no nos vamos a quedar solo con lo que vemos. Es importante tener contacto con tu piel para reafirmar esas sensaciones y obtener más información sobre qué le sucede a tu piel cuando no le aplicas ningún tipo de tratamiento.

Así pues, toca tu rostro (¡siempre con suavidad!). ¿Qué notas?

  1. La piel muy resbaladiza, untuosa, como si te hubieran echado una capa de aceite o mantequilla. 
  2. Tienes la piel tirante. Tratas de aliviar esa sensación aplicando un poquito de presión, pero notas como si alguien tirase de tu frente y tus mejillas hacia atrás.
  3. Tu nariz está untuosa, resbaladiza, igual que tu frente. Además, notas muchos bultitos en los pómulos. Sin embargo, tu barbilla, en cuanto pasas el dedo, se descama, con sensación de tirantez en las mejillas. Por donde has pasado el dedo, se te ha puesto rojo.
saber qué tipo de piel tengo

¿Qué tal ha ido? Vamos a repasar.

Si has sacado dos 1, tu piel es grasa

Si en el segundo y tercer paso has marcado el número 1, tu piel es grasa. 

Este tipo de piel se caracteriza por producir un exceso de sebo. No lo malinterpretemos: el sebo forma parte de la reacción natural de la piel y en condiciones normales es uno de los estabilizadores del pH de la piel

¿Qué ocurre entonces? Que tu piel es reactiva, produce un exceso de sebo para “protegerse”, y en la gran mayoría de las ocasiones es consecuencia de nuestra genética y nuestras hormonas (y, por descontado, la alimentación). 

Lo normal en estas pieles es tener acné, brillos de tacto untuoso, puntos negros y en general una constante sensación aceitosa. En los casos más graves, como inflamación cutánea severa, suele necesitar tratamiento antibiótico a través de un dermatólogo.

Si tienes este tipo de piel, necesitarás:

  • Una limpieza concienzuda, tanto por la mañana como por la noche. Prueba los limpiadores ligeros, con textura gel o espuma limpiadora, te quitarán esa sensación aceitosa.
  • Exfoliante mínimo dos veces por semana. Es más, si se trata de un exfoliante suave, puedes aplicarlo a diario.
  • Untuoso no significa hidratado. Utiliza crema hidratante siempre, con ingredientes ligeros y textura no densa. También puedes encontrar en formato gel.
  • Un consejo extra: ¡vigila que no sean comedogénicos! Los productos que tienen estas características obstruyen los poros y te provocarán más acné. 

Si has sacado dos 2, tu piel es seca

Esa tirantez, que se descame todo el rato y que siempre te digan “tienes cara cansada” es molesto, pero tiene un porqué: tu piel es seca.

Te ocurre lo contrario a las pieles grasas, tu piel no produce el suficiente sebo para mantener tu pH equilibrado, con lo que tu barrera cutánea se encuentra dañada y carece de una hidratación efectiva para regenerarla. 

Por lo tanto, tu piel luce apagada, se descama, sientes que te tira la piel hacia atrás como si tuvieras unas pinzas. Atiende a estos consejos para remediarlo:

  • Tu fuerte no es la hidratación, pero para que sea efectiva necesitas borrar de tu piel todo signo de suciedad y contaminación. Límpiala bien, a fondo, con productos que además sean de estructura densa. Prueba los aceites limpiadores, te dejarán una sensación de suavidad muy adictiva.
  • Así mismo, las mascarillas y los sérums son tus mejores aliados, suplirán esos detalles que necesitas para que tu piel se hidrate por completo. Un dato: si optas por la mascarilla hidratante, mínimo dos veces por semana. En cambio, si optas por los sérums de hidratación intensiva, tienes que aplicarlo a diario.
  • Por descontado, la crema hidratante debe estar a tu lado prácticamente todo el día. En Sam Parfums te recomendamos que tengas tanto una hidratante de día como una especial hidratante nocturna.

Si has sacado dos 3 o mezcla de 1, 2 y 3, tu piel es mixta

No te preocupes, este tipo de piel es el más frecuente entre la población. Es el tipo de piel más complicado de cuidar, ya que tiene exceso de sebo en la famosa zona T (pómulos, frente, nariz y mentón), mientras que en las mejillas hay descamaciones, al igual que en la punta de la barbilla. 

Y tienen otro hándicap: suelen ser muy reactivas. En cuanto pasas el dedo con un poco de presión, se te marca un surco rojo. Eso es un indicador de sensibilidad

Pero tranquilidad, todo tiene su solución y en el caso de las pieles mixtas ocurre lo mismo, atiende:

  • Vas a tener que ser un poco más exquisito con los componentes de los productos, especialmente los limpiadores y los exfoliantes. Opta por aquellos especialmente indicados para pieles mixtas o, en su defecto, para pieles sensibles.
  • Los sérums y mascarillas van a ser imprescindibles, porque necesitas cubrir varios frentes abiertos y con limpiar e hidratar no suele ser suficiente. No temas los aceites, especialmente si son de jojoba o ricino, o aceites pensados para pieles mixtas y grasas, suelen dar unos resultados espectaculares.
  • En cuanto a la fase de hidratación, las texturas ligeras te vendrán bien, pero es mejor que te decantes por ingredientes y fórmulas no comedogénicas y aptas para pieles sensibles. Tu piel es más reactiva y elementos potentes como el retinol hay que llevarlos con cuidado.

¿Has podido averiguar qué tipo de piel tienes? Recuerda que en Sam Parfums tenemos toda clase de productos destinados al cuidado de la piel del rostro, sea tu piel mixta, seca o grasa.

Visítanos en nuestra web de Sam Parfums y aprovecha nuestras ofertas. ¡Te esperamos!

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