¿Cómo se maquillaban en la historia? ¿Por qué el púrpura es el color más caro? ¿Qué usaba Cleopatra para pintarse los ojos? Descubre en este post 7 datos curiosos sobre el maquillaje y sorprende con tus conocimientos.
Todos, para bien o para mal, conocemos el maquillaje en alguna de sus formas. Quizás da la casualidad de que es tu área de expertise, pero también puede ser que no tengas ni idea de cómo usar un rimel.
Sea cuál sea tu nivel, lo cierto es que el maquillaje lleva con nosotros mucho más tiempo del que piensas. De hecho, las primeras civilizaciones conocidas ya utilizaban todo tipo de ingredientes para tapar los defectos y realzar las virtudes.
Porque sí, el maquillaje siempre ha estado relacionado con la belleza de una forma u otra y te habrá pasado que conocerás personas que utilizan esta herramienta como sello de identidad.
Pero, ¿te has preguntado cómo era el maquillaje en otros tiempos? ¿Qué connotaciones tenía el maquillaje en épocas pasadas?
Sigue leyendo, que te vamos a contar 7 curiosidades del maquillaje que seguro que te encantan para presumir en cualquier charla con tus amigos.
¡Pongámonos guapos!
1. Los efectos mágicos del maquillaje
Habrás oído hablar más de una vez del elixir de la vida o de la fuente de la eterna juventud, ¿verdad? Pues que sepas que uno de los elementos que más expectación ha causado en este ámbito es el pintalabios.
¿Cómo así? Resulta que la barra de labios, durante el reinado de Isabel I en Inglaterra, era un elemento que se consideraba “salvador de vidas”.
¡Como lo lees! En el periodo isabelino se creía que el hecho de ponerte pintalabios tenía poderes místicos, te curaba cualquier enfermedad y que podía hasta evitar la muerte. Sin ir más lejos, la propia reina Isabel I llevaba más de un centímetro de carmín de labios cuando falleció.
2. La Iglesia no casaba con el maquillaje
No creo que sorprenda mucho esta afirmación, pero aún así todo tiene un porqué.
Esta asociación que hemos mencionado a los supuestos “poderes mágicos del pintalabios” no era algo que la Iglesia viese con buenos ojos. De hecho, consideraba que si las mujeres llevaban cualquier tipo de maquillaje eran imperdonables pecadoras.
Es más, ¡podía considerarse brujería! Muchas pinturas religiosas asociaban a demonios femeninos con labios rojos como el carmín, lo que se vinculaba con la lujuria y el libertinaje. Cualquier mujer que se le ocurriese entrar en una Iglesia con los labios pintados automáticamente era acusada de intentar “embaucar a los hombres”. Era mejor abstenerse.
3. ¿Pinturas rupestres?
En efecto, el maquillaje y las pinturas rupestres cumplen años prácticamente el mismo día.
Pero hay un ligero matiz: el maquillaje no tuvo unos orígenes plenamente embellecedores. Por poner un ejemplo, antes de iniciar una batalla o durante un ritual religioso, tanto hombres como mujeres pintaban sus rostros.
¿La finalidad? Intimidar a tus enemigos o sentirse más cercano a los dioses. Podríamos decir que fue un primer paso hacia lo que conocemos hoy como “maquillaje artístico”.
4. Los colores importan
¡Y mucho! En el maquillaje ocurre muy parecido al caso de la ropa: según el tono deseado, así será su precio.
¿No te has fijado alguna vez que el color morado es mucho más caro que un tono rojo o tostado? La razón es simple: los tonos rojizos y cafés son los más fáciles de encontrar en la naturaleza. Sin embargo, los azules y los tonos morados son más caros y complicados de conseguir.
El azul se ha abaratado con el tiempo, comenzó extrayéndose de diversos minerales. Sin embargo, el púrpura sigue siendo uno de los más caros del mundo, ¡se extrae de un molusco!
Por eso, especialmente en la cultura occidental, el color morado siempre ha estado asociado a la realeza. Era tan raro de conseguir que solo los más poderosos podían permitírselo.
5. Los egipcios y el maquillaje
Si en algo fueron pioneros los egipcios, aparte de utilizar el aloe vera para cuidar su piel, fue en utilizar el maquillaje para realzar su belleza.
Todos conocemos esas imágenes icónicas de los faraones y reinas con largas rayas negras en los ojos y sombras de diversos colores (predominando el verde). Y es que el pueblo egipcio era muy vanidoso, daban una especial importancia a la estética, el cuidado de la piel y la imagen personal.
En el maquillaje, para lograr tonos rojizos utilizaban óxido de hierro y para ese característico color negro de sus ojos utilizaban moscas machacadas, huevos de hormiga, escamas de pescado y escarabajos aplastados, que además les valía como repelente de insectos. Agradable, ¿verdad?
6. Mesopotamia y China tampoco se quedaron atrás
Ambas civilizaciones ancestrales tenían los productos cosméticos en alta estima. Si en Grecia y Roma utilizaban ya elementos como el yeso para dar tersura a la piel, mesopotámicos y chinos también estaban subidos al carro de la tendencia.
Los mesopotámicos optaban por utilizar piedras y minerales pulverizados para conseguir los pigmentos necesarios y los colores que querían en aquel momento (¡trituraban también piedras preciosas!) y las mujeres aristócratas chinas ya se pintaban las uñas de rojo para marcar su estatus.
La pega es que podían llegar a utilizar materiales tóxicos como el mercurio, lo que podía ser mortal.
7. El famoso “Rojo Victoria”
El rojo siempre ha estado asociado con el poder, la pasión y en especial con el empoderamiento femenino. La historia de cómo este color pasó de estar prohibido a ser uno de los colores emblemáticos para las mujeres es sin duda digna de un libro y la comentaremos en otro post.
Cabe destacar que todo comenzó gracias a la Segunda Guerra Mundial y al odio que Hitler tenía hacia el labial rojo. Tanto fue así que llevarlo empezó a considerarse signo de rebeldía por parte de los aliados y en Estados Unidos comenzó a ser norma de etiqueta. Era obligatorio llevar labial rojo para cualquier mujer que sirviese en el ejército estadounidense.
Y, claro está, las marcas no tardaron en sacar provecho de ello, entre ellas Miss Arden y su “Victory Red”, o “Rojo Victoria”.
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